Flying fuck (17)

Hace cuatro días aparecí en medio de Soho Square. Eran las siete de la mañana y aún no habían abierto las puertas de ese pequeño parque londinense. Estaba solo y en pelotas, cubierto por una manta maloliente y rodeado de botellas vacías de Jack Daniels. Tiritaba de frío como un corderito recién esquilado en Siberia. soho1Ahora sé, aunque no completamente, quién soy, pero entonces no lo sabía, no conseguía recordarlo, y me asusté. Sabía dónde estaba pero no qué me había ocurrido. No me refiero a la noche anterior. Quiero decir que no recordaba nada de mi pasado, de mi vida hasta ese momento, ni siquiera de mi nombre. Me abrigué como pude con la manta y eché a andar por Charing Cross Road hacia Covent Garden, hacia la residencia para indigentes que hay en Endell Street. Que me dirigiera precisamente hacía Endell Street me sobrecogió tanto como el hecho de que tuviera conocimiento de la existencia de una residencia para indigentes en dicha calle. Llegué a Endell Street dando un buen rodeo por Cranbourn y Long Acre como zombie que camina sin propósito ni estima, y pregunté por la residencia al primer individuo que se cruzó en mi camino, justo frente a la tienda de Adolfo Domínguez. Yo dije: “Can you help me?” Él dijo: “I don’t give a flying fuck whether you live or die my friend”. Le di los buenos días y seguí caminando en busca de la dichosa residencia.

~ por cautivador en Enero 6, 2009.

Escribe un comentario